Diego Forlan sobre Río 2016: El fútbol Olímpico aún tiene una gran relevancia, sobre todo en el caso de Neymar

EPA photo; Illustration: Kevin Jeffers/The National
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He jugado Mundiales, Copas de Europa, Copas América y Copas Libertadores. He estado en la copa Confederaciones y he jugado a fútbol en seis países – quizás pronto sean siete – pero nunca he jugado en unos Juegos Olímpicos.

Tenía la esperanza de representar a Uruguay en Londres en 2012. Mi país tuvo mérito en clasificarse y pensé que tenía opciones de estar entre los tres mayores de 23 años. Por desgracia, mi entrenador no estaba de acuerdo y escogió a Luís Suarez como capitán, Edison Cavani y Alvea Rodrigo*. Así es el fútbol, lo entiendo y son todos grandes jugadores.

Uruguay perdió por la mínima contra Gran Bretaña – que formó equipo sólo para esos juegos – pero no superó la fase de grupos. Los jugadores disfrutaron. No fueron por el dinero, creo que ni si quiera les pagaron, sino por representar a su país y ganar un oro Olímpico – o cualquier medalla Olímpica – que habría sido un orgullo para cualquier colección.

Uruguay no se ha clasificado para los juegos de Río, pero aun así estaré atento a lo que suceda, aunque sea el tercer torneo internacional de fútbol en dos meses tras la Copa América y la Eurocopa. Mi mujer dice que es porque soy adicto al fútbol, pero habrá muchos clubes grandes pendientes de lo que pase en Brasil. El torneo tendrá lugar mientras el mercado de fichajes aún está abierto. Si un jugador destaca en Río se estará poniendo en el escaparate para que lo fichen los clubes. Todos los equipos grandes tendrán ojeadores allí. Por supuesto que sabrán en quién van a fijarse – aunque habrá alguna sorpresa bienvenida – y en los Juegos siempre hay algún equipo que da la sorpresa.

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Algunos jugadores no estarán en venta, como Neymar, la gran estrella del torneo. Entiendo por qué. Es brasileño, nunca han ganado el oro Olímpico – aunque han sido finalistas en varias ocasiones – y el torneo es ante su gente. Quieren ganar después de fallar en el Mundial de hace tres años, cuando Brasil encajó siete goles contra Alemania en la semifinal.

Al Barcelona no le gustará perder a Neymar en un momento tan crucial de la temporada en el que empiezan los partidos de liga y los jugadores aún estarán trabajando duro para alcanzar la forma física que necesitarán para el resto de la temporada. Digan lo que digan, los clubes nunca están contentos de que sus jugadores se vayan con sus selecciones. Hay riesgo de lesión y ellos son los que pagan el sueldo. Pero el Barça no podía evitar que Neymar jugase con Brasil en Brasil y no habría sido justo después de que Messi lo hiciera con Argentina en 2004.

Los Juegos ya están rodeados de negatividad y mala publicidad. Hay una sensación de nervios, de que las cosas no saldrán bien, que las obras no están terminadas.

Pero espero que salgan bien, que Río esté preparada. Por la gran gente de esa ciudad, por Brasil y por Sudamérica. Espero que América Latina le muestre al mundo que puede organizar con éxito unos Juegos Olímpicos. Río es una ciudad realmente magnífica, preciosa con sus montañas y sus playas. No tener a Neymar allí sería aún más mala publicidad, pero sí estará y el Barça se beneficiará si aumenta aún más su perfil de estrella. Neymar necesitaba un descanso, así que el Barça llegó a un acuerdo para que no jugara en la Copa América. Me parece justo.

Aunque el fútbol Olímpico no tiene ni de lejos la repercusión del Mundial, la Copa América o la Eurocopa, sí que reúne a los mejores jugadores jóvenes y algunos de los mejores veteranos.

También tiene precios de entrada más asequibles para los aficionados que tal vez no se pueden permitir ir a la final de 100 metros lisos.

Los países también se lo toman en serio. Brasil no es un país conocido por el ciclismo o el atletismo. El fútbol es diferente; aquí tienen opciones de ganar.

Miremos a los últimos ganadores. Brasil perdió la final ante México – que fue una sorpresa – en Londres. Neymar jugó en Londres, al igual que Thiago Silva, Lucas Moura, Hulk, Marcelo y Pato. Todos jugadores de élite. Corea del Sur quedó tercera, muestra de las sorpresas que te puedes encontrar cuando todos los jugadores menos tres son menores de 23 años.

Argentina ganó en Beijing. Messi, Agüero, Mascherano, Zabaleta, Di María y mi antiguo compañero Juan Román Riquelme estaban allí. Ese equipo probablemente tenía nivel para ganar el Mundial – aunque esa gran generación de futbolistas argentinos sólo ha ganado el oro Olímpico con su país. Esa es la única competición en que hicieron justicia a su reputación. Nigeria llegó a la final, lo que podría parecer otra sorpresa, pero ya habían ganado el oro en Atlanta en 1996. Nigeria tiene una tradición muy fuerte en el fútbol con jugadores jóvenes. Quizás porque tienen un físico formidable.

Argentina ganó el oro en Atenas cuatro años antes. Jugaron Ayala, Tevez, Mascherano y mi también excompañero Andrés D’Alessandro. Grandes jugadores, gran equipo, medalla de oro. Paraguay fue segunda, e Italia tercera con Pirlo y De Rossi.

He hablado con jugadores que han jugado en los Juegos Olímpicos y han disfrutado mucho con la experiencia de vivir con los demás atletas de la villa, gente en la cima de sus deportes. A veces los futbolistas pueden vivir en una burbuja cuando viajan en equipo y rara vez se encuentran con otros atletas de alto nivel, es parte del espíritu Olímpico el conocer y mezclarse con otros atletas. Es una pena que yo mismo nunca lo haya vivido, pero no necesito haber formado parte para ver que es algo realmente bueno.

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