Hace un año estaba en Brasil para jugar mis últimos partidos con la selección uruguaya, mi último Mundial. Recorrimos el país de punta a punta y en todos lados –vallas publicitarias junto a la carretera de Río, pantallas de televisión en Fortaleza y aeropuertos de Sao Paulo– se veía lo mismo: la imagen de Neymar. No jugué contra él en ese torneo pero vi su cara en todas partes. No había producto que no anunciara el chico de oro del fútbol brasileño, la estrella más grande de la nación anfitriona, con más de 50 apariciones en la selección nacional y 40 goles con tan solo 22 años.
Brasil ha sido siempre cuna de grandes futbolistas y a menudo el mismo equipo ha contado con tres o cuatro delanteros destacados, como el equipo campeón del Mundial 2002 con Romario, Rivaldo, Ronaldinho, Kaká y Ronaldo, sin olvidar a Cafú y Roberto Carlos.
La selección brasileña del año pasado contaba con un solo jugador de este calibre venerado por todo el mundo: los niños porque nunca deja de sonreír y porque sabe hacer con el balón las filigranas que se ven en los videojuegos pero en la vida real; los padres, porque era un excelente jugador que parecía llevar una vida limpia; y los jugadores de Brasil, porque es uno de los mejores futbolistas del mundo, su único y verdadero cambiador de juego.
En el Mundial acabó retirado del terreno de juego en camilla mientras Brasil ganaba ante Colombia 2-1. Algo que no tendría que haber pasado.
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Neymar está de vuelta en Sudamérica tras cerrar una temporada brillante con el Barcelona, en el que ha demostrado su grandeza no solo a nivel individual sino también en combinación con Messi y Luis Suárez, pero, al igual que ocurrió en el último Mundial, su experiencia en la Copa América ha concluido de mala manera tras el encuentro ante Colombia. El capitán de la selección brasileña vio la roja al final del partido de fase de grupo ante la selección colombiana después de que el conjunto brasileño encajara su primera derrota en 12 partidos. Neymar recibió una amarilla y a continuación una roja pero siguió insultando al árbitro. A veces pierdes la cabeza en un partido pero hacerlo una vez terminado el encuentro fue una gran tontería por su parte.
Lo va a lamentar. Era totalmente innecesario y su equipo le echará de menos en el partido de cuartos de final que disputará mañana en Concepción contra Paraguay, un equipo muy difícil de vencer, que, a diferencia de Brasil, no han perdido ni un solo partido, y cuenta con una magnífica defensa y grandes delanteros. Son excelentes en jugadas a balón parado y, como cualquier equipo que se enfrenta a Brasil, van a estar muy motivados.
Se va a quedar fuera del resto de partidos de la selección brasileña, los más importantes de la Copa América. Un equipo brasileño en transición echará de menos a su mejor jugador en un gran torneo. Los jugadores de Brasil confían en él en los partidos. Nunca ha sido un equipo dependiente de un solo individuo y todavía tienen algunos jugadores excepcionales, pero Neymar es su jugador destacado y Brasil sin Neymar no es lo mismo. El torneo es más débil sin él, los fans en Chile querían verlo en su mejor momento, pero no puede quejarse.
Neymar es uno de los mejores delanteros del mundo que juega en el mejor equipo de fútbol del mundo. Marca goles, da asistencias, regatea a los jugadores y hace magia con el balón.
Podría seguir con la retahíla de cumplidos porque Neymar está a la altura de todas las expectativas. Otros brasileños que se han marchado a Europa no siempre se han adaptado con tanta rapidez. Neymar, sí. Sabe que juega con los mejores del mundo. Ve en Messi a un maestro del que puede aprender. Neymar está todavía un nivel por debajo de Messi y Cristiano Ronaldo y lo más probable es que ambos jugadores sigan siendo los mejores del mundo en los próximos años, pero Neymar es casi cinco años más joven que Messi y siete que Ronaldo. Mejorará y sospecho que se va a convertir en el mejor jugador del mundo en pocos años.
No todos los futbolistas que produce Brasil se adaptan tan bien a Europa como Neymar. No se oyen rumores que lo vinculen a una vida nocturna en discotecas hasta altas horas de la madrugada. Tiene disciplina y es esto precisamente lo que se necesita en Europa. En Brasil antes de un partido estás en un hotel; en Europa confían en que estás en tu casa. En Brasil puedes salir airoso de los errores porque no es la misma competición; en Europa, pierdes tu lugar en el equipo.
Neymar se olvidó de la disciplina que le ha dado el éxito que merece su talento tras concluir el partido contra Colombia. Esta es una de las áreas en la que debe mejorar si quiere convertirse en el primer brasileño en obtener el Balón de Oro después de que lo hiciera Kaká hace ocho años. También tiene otros fallos. Sus filigranas con el balón en la final de la Copa del Rey contra el Athletic de Bilbao humillaron y enfurecieron a sus rivales que iban perdiendo 2-0. Su entrenador Luis Enrique dijo “Si yo fuera jugador del Athletic, respondería igual o peor” y entiendo por qué. Este partido ya estaba ganado; no hacía falta realizar filigranas con el balón y menos un buen tipo. Nadie se lo hubiera reprochado con el marcador 0-0, en lugar de 2-0 a pocos minutos de finalizar una final de copa. Debes evitar este tipo de gestos si quieres que te respeten y te consideren un buen tipo, que es lo que es Neymar, aparte de un profesional.
Neymar tiene buen pedigrí en Santos, que cuenta con una cantera excelente y numerosos jugadores que han llegado a ser grandes profesionales. Se ha convertido uno de los mejores jugadores del mundo y, si sigue aprendiendo, puede ser el mejor.
Diego dice...
Se ha relacionado a Cristian Rodríguez con Al Nasr. No he hablado con él sobre este tema pero es un excelente jugador, extremadamente fuerte y rápido con un buen pie izquierdo. Corre por todo el campo y cubre mucho terreno, ayuda al equipo en la defensa y también puede marcar goles.
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