¿Quién fue el último jugador en ganar el trofeo Pichichi, que premia al máximo goleador de España, antes de Lionel Messi o Cristiano Ronaldo?» Una buena pregunta que he escuchado varias veces y que puedo responder: yo. Pero no por mucho tiempo, solo algunos días más. Ya hablaremos de ello más adelante.
En 2009 marqué 32 goles en 33 partidos para el Atlético de Madrid y gané el trofeo en forma de bota que lleva el nombre del legendario delantero del Athletic de Bilbao por segunda vez. En 2005 ya lo había ganado con el Villarreal tras 25 goles anotados, lo cual dio un gran impulso a mi confianza después de una época dispar en Inglaterra. También gané la Bota de Oro.
Los 32 goles de 2009 batieron el récord de 24 goles marcados por Ronaldo en 1997. Desde entonces, Cristiano y Lionel han marcado muchos más. Cristiano anotó 48 tantos la temporada pasada y Messi, 50 en 2012.
Estaba orgulloso de haber ganado el galardón pero no porque fuera un premio individual. Si solo piensas en ti, no ganas nada, y no hubiera ganado nada sin mis compañeros de equipo. Y así se lo dije a ellos.
Cuando te ganas la vida jugando a fútbol, lo primero que quieres hacer es jugar. Muchos jugadores no tienen la suerte de disfrutar de este privilegio. Después quieres mantenerte en forma y jugar bien para un equipo ganador. Y repito, hay muchos jugadores que no están en esta situación. Cuando eres goleador como yo, quieres marcar a menudo. Y hay muchos delanteros que tienen dificultades para conseguirlo. Cuando haces todo esto y el equipo alcanza sus metas, el Pichichi es un magnífico complemento a todo lo demás.
Con el Villarreal logramos nuestro objetivo de Champions por primera vez en la historia del club. Con el Atlético volvimos a clasificar al club para la Champions después de una larga ausencia. Ambos resultados fueron mucho más importantes que acabar máximo goleador pero por supuesto que estaba contento de ser el máximo goleador en una liga fantástica llena de algunos de los mejores jugadores de fútbol.
Mi buen amigo Luis Suárez va a ganar el premio este año. Ha marcado 37 veces para el Barcelona y todavía le queda por jugar un partido contra el Granada fuera de casa este sábado. Por detrás está Ronaldo con 34 tantos. Puede que Cristiano marque cuatro goles contra el Deportivo pero Luis está en excelentes condiciones físicas y lleva 10 goles en sus últimos cuatro partidos de liga. Solo tres de estos goles han sido penaltis, cuatro han sido de cabeza y ninguno de tiro libre directo (Messi ha marcado cuatro de tiro libre directo). Los 30 restantes han sido goles con el pie durante el juego abierto.
Junto con Robert Lewandwoski, Luis es el mejor número nueve del mundo en este momento. Está mejor que nunca, más fuerte, en mejores condiciones físicas y tiene más confianza. Vive en una ciudad maravillosa rodeado de familia y juega en un magnífico equipo junto con el mejor jugador del mundo y uno de los mejores. Esto le ha ayudado a progresar.
Ha habido otras mejoras en aquel jugador de la selección uruguaya sub-20 contra quien jugué para prepararse de cara al Mundial de Canadá. Era nuestro equipo más fuerte y fue un partido de preparación difícil para ellos. Luis ya era un jugador aguerrido, un soldado que había estado en la guerra, un luchador que peleaba por cada pelota. Destacaba como tal.
¿Cómo ha mejorado? Con la experiencia sabe llegar en el momento justo. También sabe cuándo no hace falta correr. Ha mejorado su lectura del juego y todo ha confluido en el Barcelona después de mejorar año tras año en el Ajax y en el Liverpool. No solo marca. Luis ha hecho 16 asistencias en la liga esta temporada, más que cualquier otro jugador de una liga europea importante.
Pregúntele a Luis qué prefiere, si ganar el Pichichi o la Liga, y este responderá que la Liga. Sé cómo es; es amigo mío y hablamos a menudo. Cuando surgió de las filas de la selección uruguaya, tenía muchas ganas de aprender y siempre me preguntaba cómo era jugar en Inglaterra o España contra los mejores equipos. Le conté lo que sabía y me escuchó. Quería que sacara lo mejor de él. Un Luis Suárez brillante es mejor para Uruguay que un Luis Suárez malo.
Un día en el vestuario noté que me estaba mirando mientras cortaba mis medias. Me preguntó qué estaba haciendo. Le expliqué que las medias que nos daba el club eran demasiado gruesas pero son parte de la equipación y hay que llevarlas. Me las arreglé para ponerme medias más finas en los pies, lo cual prefiero, pero seguir mostrando las medias del club.
Pronto decidió hacer lo mismo que yo, y lo ha seguido haciendo hasta el día de hoy.
Hablamos y nos enviamos mensajes con mucha frecuencia. Ahora soy yo quien le pregunto y le deseo lo mejor aunque no cuando juega contra mi antiguo club el Atlético de Madrid. Pero cuando el Atlético gana al Barça no digo nada. Él ya sabe cómo me siento.
Le gusta bromear. Me envía mensajes sobre los partidos que me ve jugar en Uruguay. Yo juego para el Peñarol y él estaba con el Nacional, nuestros grandes rivales. Somos conscientes de nuestras posiciones.
Lo más importante es que Luis está jugando bien en un equipo de éxito y que se ha dado cuenta de su gran potencial. Esto también es bueno para nuestro país. Fue un placer jugar junto a él y llevar a Uruguay a la semifinal del Mundial y ganar la Copa América en 2011, y será un placer verle levantar el Pichici este fin de semana.

