Los aficionados piden a gritos que Wayne Rooney no juegue, pero criticar a los jugadores en público no trae nada bueno

Laurence Griffiths / Getty Images
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No es correcto que un entrenador critique a un jugador en público. Sí, yo soy jugador, pero llevo suficiente tiempo en el fútbol para saber que se debe criticar en privado.

Existe una creciente demanda en el fútbol para tener acceso a los jugadores y saberlo todo acerca de sus vidas. Los propios jugadores pueden ser cómplices de ello. Publican fotos de sus vacaciones en las redes sociales y con ello van haciendo más fina la línea divisoria entre su vida privada y la pública. Esto es perfecto para los ladrones pues así saben cuándo los futbolistas no están en casa.

Los aficionados quieren información y tenemos que adaptarnos a los tiempos, pero algunas cosas deberían permanecer en el ámbito privado, al igual que en cualquier empresa o cualquier relación.

Veo una tendencia entre los entrenadores de criticar a sus jugadores. No es algo nuevo, a mí me ha pasado una o dos veces, pero esto ocurre porque los entrenadores están sufriendo más presión que nunca. Se tiene menos paciencia con ellos y hay menos tiempo para hacer las cosas bien. Por lo tanto, si se les presiona, ellos hablarán honestamente y culparán a los jugadores de no llevar a cabo sus planes. El entrenador se lavará las manos de toda responsabilidad culpando a otros, ya sea a un jugador o a un árbitro. Puede que digan: «Estoy haciendo todo lo posible pero el equipo no reacciona» para que periodistas y aficionados se pongan de su parte ante cualquier problema. Esto desvía la atención de ellos, de un mal resultado o de un pobre rendimiento, pero no me gusta el momento en el que se hacen los comentarios.

A menudo se presiona a los entrenadores para que den su opinión inmediatamente después de un partido cuando las emociones pueden estar a flor de piel. Han tenido poco tiempo para reflexionar o para conocer la versión de un jugador si ha habido un problema, como cuando un jugador tiene una lesión.

Cuando un entrenador critica en público a un jugador en esta situación, nada bueno puede salir de ello. He oído decir que puede ser un factor de motivación. Esto es una tontería.

Tal vez sea así para un pequeño porcentaje de jugadores, pero ¿a quién le gusta que su jefe le critique en público? ¿a quién le gusta que le señalen, sobre todo, cuando se ha esforzado al máximo como hacen los futbolistas profesionales? Ningún jugador se propone cometer errores a propósito.

A mí, no me importa que el jefe me grite en privado o que me saque del equipo si le he fallado a este por haber jugado mal o por no haber sido tan bueno como otros jugadores, pero la crítica en público no es constructiva. Da a los medios de comunicación y a los enemigos del club más munición para cargar contra ti.

Sir Alex Ferguson o Arsene Wenger muy pocas veces criticaron a sus jugadores en público. Y cuando lo hicieron, normalmente fue porque se habían peleado con ellos y los querían fuera del club. La crítica era una herramienta para conseguir lo que querían.

Hay excepciones: creo que es válido hablar cuando un jugador se ha equivocado fuera del campo, ha sido poco profesional o se ha visto involucrado en un incidente que salta a los medios de comunicación.

Hay otra razón por la que los entrenadores pueden sentirse más frustrados. Antes tenían más poder. Los jugadores jóvenes solían tener más respeto por los jugadores mayores; se sentaban en silencio en el vestuario y trabajaban duro para conseguir llegar a su nivel. Ahora, los jugadores más jóvenes tienen menos paciencia y están más dispuestos a dar a entender que no están contentos con el entrenador.

Casi nunca lo hacen abiertamente, pero pueden filtrar noticias sobre el vestuario que pueden desautorizar a un entrenador. Esto a su vez añade más presión sobre él.

No se pueden evitar las filtraciones en un club de fútbol. Hay 25 jugadores que hablan cada día con sus agentes y parejas. Y se habla, porque esto es lo que la gente quiere, y de estos 25 jugadores siempre habrá alguno que esté descontento, por lo general, porque no está en el equipo inicial. Este es otro de los problemas a los que se tiene que enfrentar un entrenador.

Un entrenador que ha sido objeto de más atención que los demás en la última semana es José Mourinho, cuyo equipo perdió tres partidos consecutivos. Es evidente que esto es un desastre para el United, pero los equipos pierden partidos, especialmente los que están pasando por una transición. Y mi antiguo club el United parece haber estado en constante transición en los últimos tres años.

A Wayne Rooney le han llovido las críticas por su estado físico. Pero Mourinho no se ha pronunciado en contra de su capitán. He oído decir que Rooney está acabado como jugador. Yo no estoy de acuerdo.

Cuando le veo jugar, creo que el problema está en que no está jugando suficientemente en su posición natural. Es un goleador, un número nueve. Tiene el instinto de goleador. Lo sé porque yo también lo tengo. Es como nos sentimos más cómodos, es nuestro trabajo. También puedo jugar en el centro del campo, pero como mejor me siento es jugando con el número nueve y marcando.

Me gustaría ver jugar a Wayne más arriba en la delantera con Ibrahimovic, que tiene una forma muy inteligente de alejarse de los defensas centrales y, si le siguen, deja espacio para que lo aproveche el segundo delantero.

Sé que muchos aficionados del United preferirían que Rooney no jugase. En lugar de eso, yo sugeriría que jugara cuatro partidos como primer delantero. A pesar de que la manera de jugar cambia a medida que uno envejece, nunca se olvida la forma de marcar, es algo natural. Que marque, que vuelva a sentir la satisfacción de ver entrar la pelota en la red y que aumente su confianza. No le criticarían tanto como ahora si el equipo estuviera ganando, pero los jugadores de alto nivel suelen recibir la mayoría de las críticas cuando los resultados no les son favorables.

Published: September 23, 2016 04:00 AM

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