Diego Forlán: Sam Allardyce, las trampas y la otra cara de los medios de comunicación

Foto de AFP; Ilustracion de The National
Foto de AFP; Ilustracion de The National

Diego Forlán: Sam Allardyce, las trampas y la otra cara de los medios de comunicación

Sam Allardyce ha perdido su gran oportunidad de dirigir a la selección inglesa después de tan solo 67 días al mando. Es el trabajo que, según él, siempre quiso; una posición de prestigio, sobre todo para un hombre que había hallado el éxito entrenando a clubs más pequeños en lugar de uno de los grandes de Inglaterra.

Ahora, después de una fugaz caza de brujas de los medios de comunicación, se encuentra sin empleo. Denunció la trampa de un periódico inglés que le grabó en una situación comprometida, un encuentro que él consideraba privado. Los periodistas fingieron no serlo.

Aquí la cuestión más importante es la honestidad. Si eres honesto en lo que haces y no te sales de las normas, no sueles tener problemas. Allardyce sabe que lo que hizo fue una estupidez y admitió que fue un error de juicio. Parece que tuvo la oportunidad de obtener un dinero, pero nada comparado con lo que gana el entrenador de la selección inglesa. Es uno de los trabajos mejor pagados del fútbol, a pesar de que la selección de Inglaterra siempre fracasa en los torneos.

Está claro que jugadores y entrenadores tienen que cumplir las reglas, pero ¿y los periodistas? He visto este tipo de trampas antes, como cuando grabaron a Marcelo Bielsa, el legendario entrenador argentino, en una barbacoa con amigos en Uruguay. Cuando eres un futbolista, un entrenador o un actor famoso, la gente no puede evitar sentir curiosidad por tu trabajo y la gente de este mundo. Me preguntan todo el tiempo cómo es Luis Suárez. O más bien, cómo es “en realidad”. Les hablo de mi amigo Luis, y siempre doy mi sincera opinión. A veces lo que busca la gente es un escándalo, o simplemente siente curiosidad por las cosas que interesan a uno de los mejores delanteros del mundo. Sé cómo responder a este tipo de preguntas.

Bielsa fue grabado, sin que él lo supiera, hablando honestamente en privado, unas palabras que más tarde aparecieron publicadas. Independientemente de lo que dijo, no creo que fuera justo que le grabaran con una cámara oculta. La gente tiene derecho a decir una cosa en público y otra en privado.

Los jugadores aprenden por las malas. Una joven promesa puede hablar con un periodista durante uno o dos minutos y pensar que es una persona decente e incluso que hay cierta química en la conversación. Ello le lleva a hablar más abiertamente y a decir cosas interesantes para comprobar más tarde decepcionado que sus palabras han sido tergiversadas. Quizás no sea el periodista, sino sus editores o redactores de titulares, pero, después de esto, eres mucho más cauteloso. Ahora tengo experiencia con los medios de comunicación. Mis respuestas son breves y menos abiertas a interpretaciones erróneas. Soy menos confiado y más reservado. Creo que esta es la mejor solución.

Es triste pues a muchos futbolistas les gustaría hablar más abiertamente, pero pagan un precio muy alto por decir cosas interesantes, sobre todo ahora con las redes sociales. Puede que te graben durante 90 segundos haciendo declaraciones sensatas, pero puede que solo 10 segundos del vídeo se cuelgue en internet dando la sensación de que estás diciendo otra cosa. Si me siento engañado, voy y se lo digo al periodista y quizás no hable con él la próxima vez. A algunos les da igual, pero se aprende a confiar en los que son decentes.

Sin embargo, no se trata solo de los periodistas. Los famosos son siempre objetivo de acercamiento. La gente quiere que se les relacione con ellos, quieren hablar de negocios. Después de todo, ¿por qué me ofrecieron hacer esta columna? Necesitas rodearte de gente buena que te proteja. Si es un contable, debe saber de números. Si se trata de negocios, los asesores deben conocer la reputación de la persona con la que están hablando porque, si hay alguien que sufre cuando las cosas van mal, es su cliente que está en el ojo público, como Sam Allardyce.

Pero ¿debe un periódico desempeñar el papel de juez y jurado? El periodismo de investigación puede ser muy importante para sacar a la luz los aspectos más oscuros de la sociedad, pero el lector solo recibe el testimonio que presenta el periódico.

El fútbol puede ser una industria sucia. Es algo inevitable cuando se maneja tanto dinero. Hay mucha envidia y celos. Siempre hay personas que tratan de tenderte trampas. Recuerdo a un antiguo compañero de equipo en un club grande a quien le pidieron dinero después de firmar unos papeles, excepto que la cosa no fue así, alguien había falsificado su firma.

Los clubs asesoran a los jugadores entrenándoles para ser futbolista, pero es más difícil entrenarles para la vida. Pueden aconsejar qué colgar en las redes sociales, pero no pueden vivir las vidas de sus jugadores por ellos.

Yo también trato de aconsejar a los jugadores más jóvenes. Debutarán o marcarán y todo el mundo querrá un pedazo de ellos, pero carecen de experiencia con los medios. Por lo general, se oyen comentarios pocos días más tarde del tipo “¿De verdad dijiste esto?”. El jugador joven probablemente dirá “Sí, pero no quería decir eso”.

Un buen jefe de prensa en un club de fútbol puede ayudar. Ellos saben a qué jugador poner ante la prensa y la televisión en función del resultado. Si ha sido una derrota difícil, lo mejor es sacar a un jugador con más experiencia, al capitán o a alguien que sepa exactamente cómo hacer frente a preguntas difíciles.

En un club en el que estuve hace poco perdimos un partido y los jugadores más veteranos no fuimos a la rueda de prensa. Tampoco me pidieron que fuera. Se presentaron dos jugadores jóvenes que tuvieron que lidiar con preguntas muy espinosas. Le dije al RR.PP.: “Tienes que saber cuáles son los jugadores con experiencia”.

Sam Allardyce también debería haber acudido a gente con experiencia para asesorarse; no hacerlo le ha costado muy caro.

Published: September 30, 2016 04:00 AM

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